Wednesday, October 26, 2005

Elecciones en la Argentina
(por Pablo Trevisi)
DE VENCEDORES Y VENCIDOS
El ex presidente Eduardo Duhalde resultó ser el gran perdedor de las elecciones legislativas del último domingo en la Argentina: su esposa, Hilda “Chiche” González, cayó derrotada por más de 25 puntos frente a la primera dama, Cristina Fernández. Ambas mujeres fueron instrumento de Duhalde y su sucesor, Néstor Kirchner, respectivamente, para enfrentarse en las urnas. El jefe del Estado se impuso, por lo tanto, sobre el caudillo bonaerense. Duhalde deberá ahora recomponer su poder ya que, pese a todo, sus huestes obtuvieron el 20 por ciento de voluntades en Buenos Aires. Esto significa que el bonaerense aún conserva un importante caudal de votos, más incluso que cualquier gobernador de otra provincia. Para eso deberá rearmarse políticamente y sacar de la galera un candidato presidencial que enfrente a Kirchner en el 2007. Aquí no se puede soslayar la buena relación que siempre ha existido entre Duhalde y el empresario Mauricio Macri, quien el domingo se instaló como el máximo referente de la centroderecha en la Argentina, al ganar por abrumadora mayoría en la ciudad de Buenos Aires. El presidente de Boca desplazó así a su propio socio político, Ricardo López Murphy, quien hizo una muy pobre elección en la Provincia. La tarea de Macri en los próximos dos años será, en consecuencia, conformar una estructura partidaria a nivel nacional que hoy no tiene y que le sirva como plataforma de lanzamiento a su posible candidatura presidencial en el 2007. El electo diputado deberá llenar, además, el espacio de centroderecha que quedó vacío en la Provincia tras la derrota de su aliado López Murphy. La coalición entre los dos dirigentes parece, por otra parte, insostenible, a raíz de actual disparidad de fuerzas en la que quedaron, respectivamente: uno se consolidó como líder; el otro, todo lo contrario. Pero hablar de una posible candidatura presidencial de Macri en el 2007 sería prematuro: el diputado tiene pendiente todavía un desafío: la jefatura del Gobierno porteño, escala casi necesaria para poder acceder luego a la Casa Rosada con cierta experiencia ejecutiva. El mensaje de las urnas fue claro también respecto de que la gente quiere una renovación de sus dirigentes: por primera vez en su vida, Carlos Menem perdió en su provincia natal, La Rioja, aunque igualmente ingresará al Senado porque obtuvo una banca por la minoría. Hace dos años, los argentinos pedían “que se vayan todos” y el ausentismo en las elecciones del 2003 fue de más del 40 por ciento. El último domingo, en cambo, la participación de la ciudadanía fue muy superior y sólo no acudieron a votar poco menos del 20 por ciento. A partir de ahora se hablará en la Casa Rosada de la posible reelección de Kirchner. Con este resultado, el Presidente quedó legitimado en las urnas, ya que cuando asumió en el 2003 lo había hecho con sólo el 22 por ciento de los votos luego de que Menem le negara la segunda vuelta. Sin embargo, hay que tener en cuenta lo siguiente: Kirchner sacó menos votos que en las primeras elecciones legislativas que enfrentó tanto Raúl Alfonsín, en 1985, como Menem, en 1993. El oficialismo alcanzaría hoy el 42 por ciento de los votos. Hay en la Argentina cerca del 60 por ciento de la población que no acompañaría la gestión del patagónico.